Durante los primeros años 2000 seguí aprendiendo por mi cuenta. Apenas había talleres de shibari en Europa y lo poco que existía exigía rebuscar en internet con más paciencia que medios.

Viajar a Japón era, sencillamente, un sueño inalcanzable.

Aun así, la suerte me cruzó con personas generosas que me ayudaron sin esperar nada a cambio. Charlábamos con la ayuda de torpes traductores online, los que había entonces. Recuerdo una conversación por Twitter con Oniroku Dan sin tener yo la menor idea de con quién hablaba. Muchas más charlas con Randa Mai, mi atador de referencia por aquella época. Y por supuesto, los consejos y recomendaciones de Kurt Fisher, gerente y fundador del Rosas5 de Barcelona.

En esos años, un grupo pequeño de aficionados al bondage empezamos a reunirnos para compartir y disfrutar. Hacíamos fotos. Nos fascinaba la estética del shibari. De esa fascinación nació Tied4U, una web que se mantuvo operativa un tiempo, pero nunca llegó a despegar.

También intentamos algunos tímidos shows online en las plataformas del momento. Eran los años previos a la explosión de las webcams porno. En cada ocasión nos cortaban la transmisión a mitad del show y nos baneaban la cuenta.