Más de 20 años de experiencia enseñando shibari en Gijón (Asturias)
Dojo dedicado desde 2004 a la enseñanza y práctica del shibari, dirigido tanto a quienes sienten curiosidad por estas técnicas como a quienes buscan aprenderlas en profundidad y, especialmente, a las parejas que quieren incluirlo en su vivencia erótica.
Estamos situados en la zona rural de Gijón, Asturias, en el norte de España. Un entorno tranquilo, rodeado de naturaleza y cauces de agua, que invita a detenerse, observar y comprender los tiempos propios del shibari kinbaku.
Este contexto natural no es casual: nos permite impartir gran parte de las clases al aire libre, integrando el aprendizaje en un espacio que favorece la atención, la presencia y la percepción de la belleza desde lo esencial.
Gijón es una pequeña ciudad de la costa norte española, bien comunicada mediante conexión aérea con diversas capitales y ciudades europeas, además de contar con transportes diarios por vía aérea y terrestre hacia las principales capitales españolas.
Por motivos organizativos y de coherencia con nuestra forma de trabajar, la ubicación exacta se facilita una vez completada la inscripción en las actividades.
No somos un bar ni un club social, por lo que no aceptamos visitas fuera de programación y la reserva previa es siempre necesaria.
Si necesitas ayuda para planificar tu visita, consúltanos. Podemos orientarte sobre opciones de viaje, alojamiento y actividades de interés en Asturias, más allá del aprendizaje del shibari.
Para quienes no puedan desplazarse hasta el dojo, contamos además con una plataforma online dedicada a la enseñanza del shibari en español.
Nuestro dojo
Dojo, del japonés dōjō (道場): «lugar para viajar por el Camino».
Entendemos el dojo como un espacio de aprendizaje inmersivo del shibari kinbaku. No buscamos replicar un espacio japonés, sino crear uno adaptado a nuestra identidad, a nuestra manera de vivir y de hacer las cosas.
Aun así, prestamos atención a ciertos detalles formales, como la disposición del espacio, su orientación o las fuda identificativas en la pared y en la entrada. Formamos parte de una escuela —Yagami-ryu— y enseñamos una disciplina de origen japonés, por lo que, por respeto y coherencia, adoptamos determinadas formas y tradiciones, siempre filtradas por nuestro propio tamiz.
No se trata de imitar, sino de aprender para crear algo nuevo, propio y hermoso.
Junto al río
En la banderola de entrada puede leerse «el atelier junto al río». Nuestro dojo está inmerso en la naturaleza, en una finca ajardinada en plena zona rural de Gijón, lo que nos permite desarrollar buena parte de las actividades al aire libre.
Alejarnos de lo urbano y abrazar la naturaleza resume cómo entendemos la enseñanza y la vivencia del shibari kinbaku: buscando la belleza en el interior de las personas, no en su exterior.
Observando lo que ya existe y es perfecto. Sin complicarnos la vida.
Y, sobre todo, permitiendo y facilitando que cada persona que visite el dojo pueda crecer y desarrollar su propia forma de hacer y vivir el shibari, sin imponer modelos ni limitar procesos.
Historia
Todo comenzó con el cambio de siglo. Como dice el refrán, el diablo los cría y el viento los junta. En la costa norte sopla siempre el viento del nordeste, y debió de ser su constancia la que propició el encuentro de un grupo de personas con inquietudes comunes y ganas de explorar el shibari.
Tras un tiempo reuniéndonos en espacios públicos, en 2004 decidimos abrir un primer espacio: Nawakai Gijón, en una nave compartida con otros colectivos y creadores. Fueron los años de La Munster.
Allí organizamos talleres —con visitas como la de Hajime Kinoko— y eventos, tanto privados como abiertos al público. Iniciativas como los Secret Spot, donde el shibari se fusionaba con la música electrónica ante un grupo reducido de invitados y con retransmisión en streaming, o los Vermunster, encuentros que comenzaban a mediodía y se prolongaban hasta la puesta de sol, compartiendo escenario con artistas como Pablo Und Destruction o Fee Rega.
Ese periodo creativo nos llevó a crecer y a contar con un espacio propio: el Kinky Club, un local de más de 100 m² acondicionado para la práctica y la organización de talleres y eventos. Instructores como Kinbaku Luxuria (Ricardo Wildties y Ale Redsabbath), Isabelle Hanikamu y, por supuesto, Yagami Ren, compartieron allí su conocimiento y pasión por el shibari kinbaku.
Durante esa etapa, la actividad se orientó especialmente hacia la dimensión social del shibari: fiestas, espectáculos, performances junto a músicos como Cesar Maltrago, eventos como las Shibari GastroNight y una larga sucesión de instantes compartidos.
Con el paso del tiempo, nuestros intereses nos llevaron a buscar una experiencia más calmada y consciente. Decidimos trasladarnos al campo y abrir el dojo, con Yagami Ren como padrino y su estilo como hoja de ruta, sin cerrarnos a otras formas de entender el bondaje japonés y contando también con compañeros de viaje como Barkas y Addie.
Llegaron después los tiempos de pandemia, confinamientos y restricciones. El dojo continuó funcionando en petit comité y en formato online, a través de nuestro shibari-dojo virtual.
Todo lo vivido —antes y durante ese periodo— ha contribuido a dar forma a lo que hoy somos.
Hoy en día
Con el paso de los años, el dojo ha seguido su camino con paso firme y sin prisa, profundizando en una forma de enseñar y vivir el shibari kinbaku más consciente, ética y alineada con nuestros valores.
Lejos del ruido y de la urgencia, el trabajo se centra en el proceso y en el instante de la vivencia personal, sin descuidar la experiencia compartida ni el espacio de encuentro que da sentido al aprendizaje.
En los últimos años hemos ampliado nuestra actividad hacia internet, desarrollando una plataforma online que recoge buena parte de lo aprendido, y también desplazándonos a otros lugares y países para trasladar y compartir nuestra visión del shibari.