Shibari y Kinbaku son dos términos de origen japones que en occidente empleamos para referirnos a un tipo de bondage. O lo que es lo mismo, a unas ataduras eróticas con ciertas características peculiares entre las que destacan los patrones geométricos que dibuja la cuerda sobre el cuerpo, una apuesta por la belleza estética y, una innegable carga erótica tanto para usuarios como para espectadores.

Lo que nació en la primera mitad del Siglo XX como un subgénero dentro de la industria porno japonesa se convirtió en una de las tendencias más "avant garde" de la erótica hedonista occidental en este primer tercio del Siglo XXI.

Una sociedad en la que todo se justifica y todo cambia no es capaz de dar una definición coherente y consistente a prácticamente nada, pero si buscamos entre todo el ruido mediático encontraremos algunas claves.

Para empezar, el shibari NO ES UN ARTE, entendido como "bellas artes".

Si bien una parte, la más visible posiblemente, si es llevada a cabo por artistas y se engloba en el ámbito de la creación, son los menos casos.

Siendo esta una escuela de shibari enfocada al crecimiento erótico de personas adultas, no nos centraremos en la expresión artística por medio del shibari, sino en la expresión emocional.

El shibari es una técnica, más bien un conjunto de técnicas, lo que en Japón se denomina "jutsu", correspondiéndose con el "arte" de artes marciales.

Al tratarse de un conjunto de técnicas, el shibari es accesible para todo el mundo, no requiere de talentos especiales, el shibari puede, y debe, adaptarse a todos los cuerpos, a todas las personas.

El shibari es erótico, se sitúa en la esfera del deseo y la sexualidad. Por lo que cada persona lo vivirá de una forma diferente, ya que no hay dos eróticas idénticas.

Pero además el shibari fundamenta su erotismo en la restricción, entrando de lleno en el terreno de la perversión, del fetiche y del kink.

Por su origen, su fondo, forma y ADN el shibari es japonés.

Nace de ideas y conceptos propios de su cultura y sociedad, basa su desarrollo y estética en elementos netamente japoneses y, aunque en los últimos años cuenta un elevado número de practicantes, estudiosos y formadores occidentales, su esencia y naturaleza deben entenderse siempre teniendo en cuenta su origen geográfico y cultural.

Estos conceptos los desarrollo con mayor profusión en los siguientes artículos