Tras mi chasco con el taller de Esinem, tenía mis reservas, pero Kurt me convenció y en el año 2010 viajé hasta Barcelona, casi 12 horas en tren, para participar en un taller intensivo con Osada Steve en el Rosas 5.
Y no me arrepiento, fue nuevamente un evento motivador. Más allá de la formación recibida, el ambiente, conocer a los demás participantes y ver el shibari vivo en un espacio donde esta disciplina era protagonista era algo que para mí resultó altamente interesante.