El final de la primera década del milenio vino acompañado por el florecimiento de locales de temática BDSM/fetish, especialmente en Madrid. Uno de ellos, Dark Sabbat, organizó en 2009 un taller de shibari a cargo de Bruce Esinem, por aquel entonces una figura relevante en la escena europea.

Viajaba a Japón, tomaba clases con maestros japoneses, vendía cuerdas para shibari y acababa de editar un DVD con tutoriales bajo el lema «Atamos personas, no paquetes».

Era una oportunidad que no podía perderme, me desplacé hasta Madrid y participé en el taller y en la fiesta la noche previa.

Bueno, así como el taller de Alfil el año anterior me sobreestimuló, este taller me dejó bastante abrumado, por así decir. No entendía, todo era complejo, muy tosco...

Al volver a casa intenté repasar las figuras vistas (un horrendo Takate de dos cuerdas estilo Osada Steve), no lograba recordarlo, no le encontraba sentido a la atadura.

Consulté con otros asistentes al mismo taller... todos estábamos más o menos igual.

Mi primer chasco en el estudio del shibari.