Shibari Erótico

En ocasiones, el término "erótico" asociado al estilo de Shibari que enseñamos puede generar ciertos recelos o inquietudes en quienes se acercan por primera vez a esta técnica. Algo completamente comprensible, ya que la erótica pertenece a la esfera de la privacidad e intimidad personal de cada uno.

También somos conscientes de que la representación del shibari en las redes sociales, influida por la industria del porno puede influir en cómo percibís esta formación.

Por eso, queremos aclarar algunos aspectos sobre la naturaleza de nuestras formaciones para tranquilizaros y diferenciar lo que ofrecemos de cualquier malentendido.

Es claro el vínculo del shibari con la industria adulta japonesa en sus orígenes, pero desde entonces ha evolucionado y se ha desarrollado fuera de este contexto, manifestándose hoy en día en occidente una amplia variedad de expresiones que abarcan desde enfoques meramente artísticos, a la acrobacia, la relajación auto contemplativa o la vivencia erótica.

En el dojo basamos la formación en tres áreas: gestión de la sesión, técnica de cuerpo y técnica de cuerda.

Kyosogaku engloba todos los aspectos relativos a la gestión de la sesión, y aquí es donde entra en juego el componente erótico.

No como sinónimo de porno suave, sino como la forma única en que cada persona vive y expresa su sexualidad.

Precisamente, esta unicidad, el hecho de que cada persona tenga su propia vivencia, y esta sea diferente a la de otras personas, e incluso difiera de un instante a otro, hace que no tenga ningún sentido incluir en esta área técnicas explícitas para conseguir unos supuestos logros en el terreno sexual.

No hay trucos universales, ni tips que funcionen en cada caso, y enfocar la enseñanza en esa dirección es algo que, por ética, ni nos planteamos.

Y como no es posible ni adivinar lo que a cada persona le va a excitar en cada momento de su vida o cada interacción futura, lo que enseñamos en clase es la forma de identificar qué está sucediendo durante la sesión, cómo nos afecta y cómo afecta a la otra persona con la que estamos interactuando por medio del shibari dentro de un contexto erótico.

Ya que entendemos que el shibari no es una práctica erótica en sí mismo, sino un conjunto de técnicas bastante eficaces para explorar nuestras emociones que podemos aplicar para ampliar la forma en que vivimos nuestras eróticas individuales en pareja.

Porque al fin y al cabo, se trata de eso, de técnicas que podemos utilizar, de técnicas que funcionan, ya que se basan en la psicología, la neurociencia, la física y la biología, entre otras ramas del conocimiento científico.

Y el problema con la técnica es que funciona cuando la utilizamos, aunque ignoremos sus principios, y eso, en el caso del shibari, puede entrañar riesgos.

Si ignoramos la faceta erótica del shibari, los mecanismos que activa y la forma en que puede modular la conducta, estaremos asumiendo unos riesgos que pueden desembocar, aunque sea de forma inconsciente, en situaciones de abuso.

La forma de evitar estos riesgos es por medio del conocimiento, y ese es el enfoque que damos al concepto erótico en nuestra formación.