La condición física influye en la práctica del shibari de la misma manera que lo hace en cualquier otra actividad física.
El shibari es una técnica que puede adaptarse a todos los cuerpos, a todas las situaciones, por lo que, con los conocimientos y habilidades adecuados, todo el mundo puede disfrutar de vivencias eróticas satisfactorias con el shibari, independientemente de su condición física.
Obviamente, los problemas de salud marcarán límites, y una pobre condición física limitará el desarrollo de la sesión de shibari, pero esto no ha de significar que no se pueda obtener una experiencia erótica satisfactoria.
En cualquier caso, una buena condición física es sinónimo de salud. Solo tenemos un cuerpo para toda la vida, y es responsabilidad individual e ineludible cuidar de nuestro cuerpo y de nuestra mente.
En nuestra formación, buscamos adaptar la técnica a cada uno de los participantes: quien ata y quien es atado.
Esta adaptación no significa una carta blanca para desvirtuar la práctica, sus objetivos o naturaleza para convertirla en un traje a medida.
Cuando hablamos de adaptar la técnica a los alumnos, nos referimos a que buscaremos la forma en que puedan llevarla a cabo con seguridad dentro de sus capacidades, siendo realistas en cuanto a lo que pueden y no pueden hacer, y, si es preciso, recomendando no utilizar ciertas técnicas si hacerlo pueda suponer un riesgo para ellos.