Hasta el momento, la actividad asociada al shibari que mantenía era en círculos que podemos definir como cultura alternativa, pero entre 2006 y 2007 comencé a acudir a una serie de cafés BDSM que se organizaban en Oviedo.
Aquello fue un primer y torpe intento de crear una comunidad en la provincia; como suele pasar, pronto hubo discusiones, escisiones al puro estilo Monty Python. Sin embargo, dio lugar a una asociación, un par de locales y varios grupos de intereses y afinidad, de los cuales alguno se mantiene activo.
Lo cierto es que supuso una primera dinamización del shibari dentro de la comunidad BDSM local, lo que nos permitió conocernos y establecer cuando menos enemistades y amistades; de hecho, algunas de las personas que asistían a esos cafés aún son asiduas del dojo.