A raíz de mi aproximación a la escena BDSM patria, conocí a BraXteR, un agitador cultural catalán con intereses y gustos similares a los míos, entre ellos el shibari.

Una de sus geniales ideas fue crear el Bondage Picnic, un evento abierto, de visibilización, para llevar el bondage en todas sus vertientes a los espacios públicos y crear comunidad.

Sin dudarlo mucho, me animé a organizar la primera convocatoria en Asturias, y, para mi sorpresa, acudieron cinco personas. Todo un éxito, y, como se nos hizo de noche entre los dólmenes neolíticos del Monte Deva, pasamos bastante frío, pero todos volvimos a casa con una sonrisa y excitados ante la certeza de que sí existía una comunidad interesada y participativa en este rincón perdido entre montañas.