La longitud de las hebras, su resistencia a la torsión, su uniformidad y la presencia o ausencia de impurezas son factores determinantes a la hora de establecer la calidad y resistencia de una cuerda.

La industria del yute establece varios grados de calidad. Pero en general, se refieren a cuerdas fabricadas para uso industrial, agrícola y ganadero. Dichas calificaciones parten de valores éticos, humanos y usos de la cuerda que, poco o nada, tienen que ver con la satisfacción del deseo erótico.

En general, al tratarse de material orgánico, los valores establecidos como estándar deben tomarse como mera referencia, ya que otros factores externos a la propia cuerda influyen determinantemente en su calidad a la hora de utilizarla.

Algunos de estos factores a tener en cuenta son:

  • Condiciones ambientales durante el proceso de cultivo (sequía, inundaciones, etc.).
  • Proceso de elaboración (mecanizado y lubricación, especialmente).
  • Almacenaje (humedad, exposición a productos químicos, ...).
  • Paso del tiempo.

A menos que seamos los fabricantes y almacenistas, o podamos confiar en su palabra, ninguno de estos elementos están bajo nuestro control.

En Escuela de Shibari / Shibari-Dojo buscamos de ofreceros la cuerda más apropiada para la práctica del shibari, no en vano, es la misma cuerda que utilizamos nosotros.

Y así finalmente, tras años de buscar y comparar, el mercado europeo ha crecido lo suficiente como para poder sostener la fabricación bajo pedido de cuerdas de yute especialmente fabricadas para la práctica del shibari erótico.

La valoración cualitativa suele ser bastante subjetiva, por lo que para establecer unos parámetros fácilmente entendibles atendemos a dos aspectos de la cuerda: su resistencia y su manejabilidad.

Resistencia de la cuerda

La calidad objetiva de la cuerda de yute debe medirse desde las fibras de yute. A mayor longitud y finura, el fabricante obtendrá un hilo con mejor torsión y resistencia para un mismo diámetro.

El aceite empleado para facilitar el "apelmazamiento" de las hebras en hilo influye en el proceso. Por una parte, por la presencia de elementos químicos nocivos para la salud (JBO), pero también afectan sus propiedades, ya que, si no se lubrican correctamente las hebras que forman un hilo durante su elaboración, estas se desplazarán lateralmente al utilizarla, con lo que el hilo tendrá una menor resistencia longitudinal.

La resistencia obtenida mediante la torsión del hilo se amplifica al trenzar, varios hilos formando un cordón. Esta segunda torsión se hace en dirección contraria a la del hilo, para finalmente trenzar varios cordones en la dirección original del hilo.

La triple torsión dota a la cuerda de mayor resistencia, al tiempo que impide que la cuerda se retuerza y enrosque sobre sí misma. Pero también implica un posible riesgo si, durante el proceso, cualquiera de las 3 torsiones es excesiva, o insuficiente, la cuerda tenderá a descompensarse, perdiendo residencia y bajando su punto de rotura.

En cuanto al diámetro de la cuerda, siempre es difícil determinarlo con precisión. Los fabricantes facilitan una cifra basada en la circunferencia de la cuerda en el proceso industrial.

Pero tanto el uso, como el almacenaje, el paso del tiempo, e incluso la humedad ambiental pueden hacer variar visiblemente el grosor de una cuerda de fibra vegetal.

Las cuerdas de yute que vendemos en Escuela de Shibari tienden a estrecharse aproximadamente un 5% con el uso.

Podemos tomar los siguientes valores como referencia, y ojo, estos datos no son universales. Muchos otros factores influyen en la resistencia de la cuerda.

  • Líneas de vida en prácticas que impliquen suspensiones acrobáticas: diámetros de 6 mm, cuerdas nuevas, y si es posible reforzadas con hilos de nylon.
  • Líneas de vida en suspensiones en las que la persona atada pese más de 60 kg: diámetros de 6 mm, cuerdas nuevas.
  • Líneas de vida en semi suspensiones: diámetro 5,5 milímetros, cuerdas nuevas.
  • Líneas de vida en suspensiones a personas que pesen menos de 60 Kg: por seguridad diámetro de 6 mm.

En todos estos casos debemos utilizar la cabeza. Anticipar las energías y técnicas que se verán implicadas y elegir la cuerda en consecuencia.

No es lo mismo pasar suavemente la cuerda por una superficie roma que deslizarla rápidamente sobre un ángulo. Del mismo modo, una cuerda nueva de 5 mm puede ser más resistente que una cuerda vieja de 6 mm.

La persona que ata es responsable siempre y en todo momento de la seguridad e integridad de la persona atada. Esto incluye tener bajo control el estado y calidad de las cuerdas que emplea.

Manejo de la cuerda

Respecto al manejo, una cuerda muy torsionada será más difícil de manejar, estará más tiesa, y costará más trabajo hacer nudos y torsiones delicados.

El proceso de acondicionado que aplicamos a las cuerdas ayuda a suavizarlas mediante un ligero quebrado de sus fibras.

Por contra, una cuerda con menor torsión tendrá un manejo más fluido, pero se dañará con mayor facilidad y el riesgo de enganchar uno de los cordones en el manejo aumenta.

Cada estilo de shibari, y cada persona que ata, tienen sus preferencias y escalas personales. Por ejemplo, en sekibaku se tiende a utilizar cuerdas de menor torsión para facilitar la fluidez en su manejo.

Respecto a los nudos y fricciones, mayor torsión de la cuerda facilitará un acabado compacto y firme. Aunque aquí la habilidad y criterio individual también juegan un papel clave.

El diámetro de la cuerda afecta a su manejo. Una cuerda gruesa requiere de más fuerza y energía. Resultando más fácil crear figuras, nudos y fricciones compactos con cuerdas finas.

En este sentido, 4 mm es un diámetro muy apropiado para las primeras etapas de aprendizaje.