En este texto hago referencia unicamente a las cuerdas de yute trenzado. Estos consejos aplicarse a otras cuerdas vegetales, pero específicamente me refiero a yute

Has comprado tus cuerdas al natural (raw), y te dispones a recorrer el camino desde su base hasta la cima.

Lo primero que has de hacer es oler las cuerdas.

¿Huelen bien?, perfecto. **¿Huelen a químico??, ¿cómo a petróleo?, ops… el fabricante las ha impregnado con aceites (JBO).

Se trata de productos cancerígenos y su presencia excesiva indica que se trata de cuerdas destinadas a un uso industrial, y no es recomendable aplicarlas sobre la piel humana. No tiene sentido correr riesgos cuando hay opciones libres de estos productos.

Aun queda gente que recomienda hervirlas para "espumar" las grasas. Es una barbaridad. La cocción debilita tremendamente la estructura interna de las fibras de yute. Una opción es bañarlas en alchol para disolver las grasas (un conocido atador japones recomienda el sake para este fín).

Pero como consejo: si tus cuerdas huelen a petróleo o químicos; tíralas (o déjalas para atar paquetes)

Hoy en día en Europa hay productores que fabrican cuerdas especialmente para el bondage, exentas de aceites minerales, por lo que, no merece la pena utilizar “cuerdas petroleadas”.

Desmenuzar las cuerdas

No está de mas cortar un trozo de cuerda y desmenuzarlo, ver su composición, el número de hilos que forman cada cordón, y la tensión de las correspondientes torsiones.

(mas info sobre torsion y calidad en este artículo)

Cortar las cuerdas

Una de las preguntas comunes es **¿a qué medida se corta la cuerda?, a continuación algunas respuestas:

  • La medida que sea cómoda a la persona que ata.
  • 4 veces la envergadura de la persona que ata.
  • 6,10 metros (unidad de medida tradicional en Japón)
  • 7 metros (medida típica hace unos años)
  • 8 metros (medida de moda actualmente)

Siendo prácticos, si estás aprendiendo es mejor utilizar cuerdas más cortas. Te serán más cómodas de manejar que unas más largas.

Ten en cuenta la proporción entre tus brazos y el perímetro de la persona que atas. Si tienes brazos cortos, pero atas a una persona voluminosa, puede que te convenga tener unas cuerdas un poco más largas de lo que sería cómodo para ti.

Cuerdas muy largas nunca son cómodas. Te obligan a pasar muchos metros de cuerda cada vez que haces un movimiento. Así mismo, cuerdas muy cortas tienen el inconveniente de necesitar unirse cada poco, dejando nudos de unión que pueden ser molestos o antiestéticos.

A la hora de cortar las cuerdas, es importante rematarlas con un nudo para que no se destrencen y pierdan toda la tensión.

Un nudo sencillo en la dirección de torsión de la cuerda, nada de coserlas, ni de poner piezas metálicas (que acabarán haciendo daño a alguien), ni de inventos raros.

Un nudo sencillo, si se te desata, lo vuelves a atar. Es importante que este nudo no sea muy abultado, que no te bloquee las cuerdas cuando las estás pasando en medio de una atadura. Pero tampoco tan fino que impida sujetar la cuerda al unirla con otra o al finalizar la figura.

Romper la fibra

La resistencia de una cuerda viene marcada por la longitud de las fibras que la componen (mas largas mas resistencia), la dirección de su torsión (S o Z), el número de hilos que la forman, y la densidad de su trenzado (número de vueltas por cm).

Esto hace que cuerdas con “fibra larga” sean un poco más rígidas al principio, difíciles de manejar.

Para suavizarlas se pasan varias veces por una superficie roma manteniendo la tensión para quebrarlas y ablandarlas.

Pelillos

Las cuerdas de fibra vegetal sueltan eso, fibra. Les salen pelitos, a unas más, a otras menos.

Quitar el exceso de fibra es muy recomendable. Por una parte, acabará dejando la ropa perdida de pelos, pueden llegar a ser molestos sobre la piel de la persona atada, provocar estornudos, etc.

Para quitar este exceso de fibra lo mejor es pasar la cuerda por una llama azul (de gas). Sea un camping-gas, una cocina de butano, o un soplete (sin pasarse),

El proceso es sencillo, se pasa rápidamente la cuerda por la llama chamuscando los pelitos pero sin llegar a quemar la cuerda en sí. Procura hacerlo en un lugar bien ventilado.

Nota: No utilices velas o "fuego naranja", sueltan hollín que tiznará la cuerda de negro y le dejará olor a campamento.

Hidratación

La fibra vegetal es un material orgánico, y debes cuidarla como si de tu piel se tratase. La hidratación tiene dos funciones, facilitar el manejo de la cuerda, ayudándola a deslizarse, y protegerla, prolongando su vida útil.

Puedes hacerte una buena idea sobre el proceso vital de la cuerda si la comparas con unos pantalones vaqueros (de algodón). Al principio son duros y rígidos, pero con el uso se adaptan a ti, para finalmente ir desangrándose, pero te resistes a dejar de usarlos por lo bien que se adaptan a tu cuerpo.

Advertencia sobre ceras y grasas: Las ceras y grasas, especialmente las de origen animal, pero en cierta medida también las vegetales, tienden a rancificar con el paso del tiempo.

La principal consecuencia, un olor a "rancio" que emana de las cuerdas. De regalo, perdida de las propiedades protectoras del producto.

Por tal motivo, y tras probar durante tiempo suficiente, desaconsejo el uso de cera de abeja y otras grasas de origen animal, y recomiendo, en cambio, el uso moderado de ceras líquidas de origen vegetal.

Un producto recomendable es la cera de jojoba (presentada en forma de "aceite") muy interesante por sus propiedades protectoras y desinfectantes. Arbol de Té, carithe y otros productos similares también son apropiados.

Mi opción personal: crema hidratante a base de jojoba. La que se vende en supermercados por menos de 2€ el bote. Mirad bien los ingredientes.

Mantenimiento

Una vez hemos utilizado un par de docenas de veces las cuerdas conviene empezar a cuidarla.

Quizás requieran un paso por la llama para reducir pelusas. Y dependiendo del clima, y el almacenamiento, tendrás que aplicar una pequeña cantidad de producto hidratante.

Cuando apliques hidratante, toma como referencia la sensibilidad de tu propia piel, coge una pequeña nuez del producto y extiéndelo con cuidado en la dirección del trenzado. Si te pasas, recurre a papel absorbente para retirar el exceso.

Limpieza

¿Se lavan las cuerdas?
Respuesta corta: No. Respuesta larga: con mimo y cuidado, si.

Siendo consciente, en tal caso, de que esas cuerdas en particular ya pasaron por la lavadora y su vida y resistencia se reducen.

Para lavar las cuerdas no hace falta complicarse mucho. Mételas dentro de una funda de ropa (como las de lencería) y a la lavadora, pon el programa más suave y corto, con el agua fría. Sin jabones ni detergentes.

Con este proceso las cuerdas soltarán en el agua la porquería, y no sufrirán excesivamente en el tambor de la lavadora.

Para secarlas, debes dejarlas en tensión. Muy importante, de otra forma, perderán su torsión.

Déjalas en un lugar bien aireado y protegido de la luz solar. Tardan en secar. Por fuera pueden parecer secas, pero en su interior siguen húmedas. Cuenta con una semana. Repasa la tensión de las cuerdas cada día.

Para una limpieza rápida en caso de fluidos o suciedad general, puedes recurrir a alcohol, empapando un paño suave y pasándolo por la cuerda a favor del trenzado.

Almacenamiento

Si utilizas las cuerdas a diario, lo mejor es colgarlas de una vara (como las de los quimonos) o una percha. Estiradas, oreando en un sitio fresco, ventilado y protegido de la luz solar.

EVITA EL PLÁSTICO, las cuerdas vegetales necesitan respirar, en una bolsa o caja de plástico, acabarán criando moho, o cosas peores.

Un buen sito es un cajón de madera, una cesta de mimbre tipo las empleadas para la ropa sucia.

Si el uso es relativamente frecuente, puedes guardarlas en madeja. Si el uso es ocasional, deberías guardarlas en tensión, por ejemplo, enrolladas en un bote o tubo rígido

Algunos consejos

  • No emparanoiarse. Para inmovilizar a una persona sirve cualquier cosa. Un cinturón, un cable, un cordel de plástico. Lo importante es lo que se transmite y percibe, más que tu técnica, y por supuesto, mucho más que tus herramientas
  • Cuida tus cuerdas, tenlas bien guardadas, bien enrolladas, limpias, evita que anden por el suelo, mata a quien las pise. Conformarán tu vínculo con la persona atada y tu carta de presentación como atador.
  • No todas las cuerdas son iguales, ni vas a obtener los mismos resultados con unas que con otras. Si puedes, prueba varios tipos y decide.
  • De unos años a esta parte se están comercializando, vía Aliexpres, y vendedores locales carentes de escrúpulos, cuerdas que no ofrecen ninguna garantía ni sobre el origen de la planta (terrenos contaminados, cultivos transgénicos, países que son todo menos tolerantes), nula información sobre el proceso (productos químicos, trabajo infantil, derechos laborales) ni sobre las propias características técnicas del material (año de producción, tipo de trenzado, variedades empleadas). Todo lo que se puede esperar mucho de una cuerda que se venda a pocos céntimos el metro.